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La etiqueta importa. Objetivos que debe alcanzar una buena etiqueta

La etiqueta está teniendo un protagonismo creciente en el comercio de cualquier producto. El uso de etiquetas pretende cumplir los siguientes objetivos: 

  • Comunicación. A través de la etiqueta se comunica al consumidor la marca y los atributos del producto.
  • Diferenciación
  • Legal. La etiqueta proporciona información relevante pare el consumidor. Esta información debe ser expresada en la etiqueta de forma clara, y de acuerdo con la forma establecida en la Ley.
  • Información. En la etiqueta se recoge información importante respecto a las instrucciones de uso del producto.
  • Reducción de costes en la cadena logística.

 Una buena etiqueta debe cumplir todos estos objetivos. Veamos con más detalle cada uno de ellos:

 1 – Comunicación

 ¿Cómo percibe el consumidor la marca de un producto?. ¿Dónde recoge el producto la imagen corporativa de la empresa?.

 Parece evidente que el packaging en general tiene un protagonismo importante en esta tarea de comunicación al consumidor. Dentro del packaging, es precisamente la etiqueta la que contiene la marca del producto, y la que transmite al consumidor los atributos del producto. Si el proceso de compra es de carácter no planificado, es importante que la etiqueta capte la atención del consumidor para distinguir el producto respecto a otros que se puedan encontrar en el momento de la compra en el punto de venta. Si el proceso de compra es de carácter planificado, la etiqueta debe permitir la rápida y correcta identificación del producto por parte del consumidor. Para ello, la etiqueta debe transmitir la imagen de marca existente en la mente del consumidor para permitir una rápida asociación en el momento de la compra.

 A partir de este razonamiento podemos deducir la importancia que sin duda tiene la etiqueta en el momento de la compra.

 Si no existe experiencia previa por parte del consumidor respecto al producto o a la marca del mismo, la etiqueta debe ser lo suficientemente atractiva como para captar la atención del consumidor, y provocar la compra.

 En los casos de compra planificada, el consumidor realiza la compra guiado probablemente por una experiencia anterior. Ello supone que cuando adquirió el producto con anterioridad, éste satisfizo su necesidad o expectativa, lo que provoca la repetición. En este caso, el rol de la etiqueta sería la identificación por parte del consumidor.

 Llegamos a la conclusión de la importancia que desempeña la etiqueta en ese momento decisivo de compra. Planteémonos la situación a la inversa. Si una buena etiqueta genera ventas, ¿qué efectos podría generar una etiqueta de calidad deficiente?.

 Es fácil calcular y comparar el coste de una buena etiqueta. Sin embargo, ¿cuánto cuesta una etiqueta deficiente?. Al valorar el precio de una etiqueta, lo verdaderamente importante no es el precio en sí de la misma, sino el beneficio que ésta aporta si genera ventas, y el perjuicio o pérdida que provoca en el supuesto de que no las genere, o simplemente las aleje.

 En la mente del consumidor, la imagen de marca es importante, y dado que esta se comunica a través de la etiqueta, ésta debe ser analizada como inversión y no como un mero gasto. La inversión en etiquetaje es de las más rentables de entre todos los componentes del escandallo del producto final.

 Cree una buena etiqueta, y deje que su mejor vendedor "silencioso" haga su trabajo.

  

2 – Diferenciación.

 Nos encontramos en un contexto de exceso de oferta de todos los productos. Ser diferente no es un deseo, sino una necesidad. Sólo aquellos productos que consigan diferenciarse en la mente del consumidor serán capaces de mantener un nivel de ventas y valor añadido suficientes como para garantizar la supervivencia del mismo.

 La oferta de los productos ha pasado de ser local o regional a ser internacional. En el entorno competitivo internacional, sólo los mejores productos de cada tipo pueden sobrevivir.

 ¿Cuántos productos excelentes desaparecen cada año porque no aportan valor añadido al consumidor?.

 Cuando no existe un valor añadido, el consumidor opta por realizar una sustitución por otro producto de similares características pero más barato.

 La diferencia en un producto puede estar en muchos aspectos. La calidad, el confort, y su uso son algunos de los factores diferenciales que puede tener un producto. Sin embargo, si no los transmite al consumidor, o mejor dicho, si el consumidor no los aprecia o los identifica, difícilmente podrán ser reconocidos por el mismo. Por ello, la diferenciación del producto empieza por la comunicación de los atributos excelentes. Si su producto es diferente, debe comunicarlo, y para ello la inversión en etiquetaje puede ser su mejor aliado!!!

  

3 – Legal.

 Además de los objetivos de comunicación y diferenciación que hemos descrito con anterioridad, las etiquetas cumplen también una normativa legal. Recogen información importante para el usuario. Las normativas Europeas de consumo son cada vez más estrictas en cuanto a la información que obligatoriamente debe ser recogida en las etiquetas para fomentar un consumo seguro y responsable. En el caso de las etiquetas para ropa y otros productos textiles, las etiquetas de composición deben recoger la composición del tejido, indicando el porcentaje de las distintas fibras que lo componen, los símbolos e instrucciones de lavado, nombre y datos fiscales del fabricante o importador, etc... En el caso de los productos alimenticios, la etiqueta debe contener información respecto al peso y volumen del producto, ingredientes existentes en el producto, etc...

 

4 – Información.

 Las etiquetas recogen información respecto a las instrucciones de uso del producto, y a las normas para la correcta conservación del mismo. La Ley de Garantías impone cada vez más exigencias para los productores y distribuidores. Por ello, es importante que las normas de conservación y uso estén muy claras, definiendo perfectamente cuáles son las cuestiones que se deben o pueden hacer con el producto y cuáles no. La correcta definición de estas normas garantizará el uso por parte del consumidor, y reducirá la necesidad de atender reclamaciones indebidas por parte de los productores o distribuidores.

  

5 – Reducción de costes en la cadena logística.

 La etiqueta puede tener información codificada, a través de un código de barras o con otros sistemas que contienen información sobre el producto. Esto permitirá realizar una trazabilidad del mismo a lo largo de todo el proceso de producción y/o distribución. La aplicación de códigos de barras en las propias etiquetas reduce significativamente el coste del control a lo largo de toda la cadena de producción y suministro.